Empieza con un plan realista
La mayoría de los alumnos falla antes de empezar porque estudia sin estructura. Si tu objetivo es aprobar a la primera, necesitas un plan pequeño y constante en lugar de sesiones largas que no puedes mantener.
Reserva bloques de 20 a 30 minutos, cuatro o cinco días por semana. En cada bloque combina teoría, tests y revisión de errores. Ese equilibrio te ayuda a memorizar la norma y a entender cómo la DGT formula las preguntas.

No hagas tests al azar
Hacer decenas de tests sin revisar por qué fallas no sirve. Cada error debe darte una pista sobre una debilidad concreta: prioridad, señales, velocidad, maniobras o seguridad vial.
Cuando termines un test, anota las preguntas dudosas y vuelve a leer la explicación. Si repites un fallo dos veces, conviértelo en una mini sesión de estudio. Esa corrección inmediata reduce mucho los errores repetidos.
Practica como si fuera el examen
La última fase de preparación no consiste en estudiar más contenido, sino en entrenar el formato real del examen. Haz simulacros completos con tiempo, sin pausas y con la misma concentración que tendrás el día oficial.